Una gotera no siempre aparece como una mancha grande en el techo. A veces comienza con un olor a humedad, pintura abombada o pequeñas marcas después de una lluvia intensa. Detectar estas señales pronto puede evitar daños mayores en la estructura y en el interior de la vivienda.
Revisa especialmente los encuentros entre faldones, chimeneas, ventanas de tejado y canalones. Son puntos donde el agua puede encontrar una entrada si el sellado se ha deteriorado o si una pieza se ha desplazado.
Si la mancha vuelve a aparecer, no conviene limitarse a pintar encima. La solución correcta requiere localizar el origen de la entrada de agua y revisar el estado de las tejas, juntas e impermeabilización. Una inspección profesional permite actuar antes de que la humedad se extienda.
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